La compañía cervecera Estrella Galicia celebrará en el 2006 sus cien años de

 
 

vida, un siglo en el que ha pasado por las manos de cuatro generaciones de la familia Rivera, que ha conseguido convertirla en una firma de proyección internacional. Para festejar este aniversario, la empresa ha decidido planear una serie de actividades en las que pueden participar tanto los trabajadores de su factoría como todos los clientes, a los que se les ha dado la posibilidad de opinar sobre cómo celebrarían este acontecimiento.

 Mientras se analizan todas estas sugerencias, Estrella Galicia presentó ayer su nuevo logotipo, que aparecerá en 220 millones de envases, y que ha sido diseñado por el artista Xaime Cabanas, quien lo definió como «una estrella verde invertebrada, con modulaciones y curvas, que representa nuestra orografía y el mar. Los textos son irregulares y las letras contrapuestas buscan musicalidad y tempo».

 Además, la firma, en colaboración con la Xunta, ha realizado una plantación de lúpulo, cuya cosecha servirá para realizar una cerveza especial a finales del 2006. Un dirigible de 43 metros de eslora, que recorrerá toda España; un libro escrito por Ramón Villares sobre la historia de esta empresa familiar; y una coproducción de animación con lienzos de Miguel Anxo Prado son otras de actividades que servirán para celebrar el centenario.

 La cerveza Estrella de Galicia es una de las empresas más emblemáticas de Galicia y este año cumple su centenario, con tal motivo se ha editado un libro: “Estrella Galicia. Una empresa. Un siglo” que pretende recoger las andaduras de esta empresa con sus “luces y sus sombras”. Todo comienza cuando su fundador José María Rivera Curral regresa a finales del siglo XIX como emigrante en México y con el dinero obtenido decide fundar un negocio que en un principio se orientaba a la producción de hielo y cerveza bajo el nombre de La Estrella de Galicia en la ciudad de la Coruña. 

La empresa fue creciendo y en 1972 tuvo que ampliar sus instalaciones trasladándose a una nueva fábrica , la antigua de Cuatro Caminos se convierte en una cervecería que sigue funcionando hoy en día tirando mas de dos millones de cañas al año y es todo un emblema de la ciudad, sitio obligado si se a Coruña. La expansión sigue y en la época de los 90 empieza a abrirse a nuevos mercados como EEUU, Europa, Sur América y África. Hoy en día es ya la cuarta generación Hijos de Rivera que han llegado a colocar a esta cerveza entre las más bebidas del mundo.

La cerveza es una bebida que se aprecia con todos los sentidos. El proceso de beber una cerveza empieza con la vista, mucho antes de que ésta llegue a la nariz o al paladar para saborearla. Por eso es tan importante la primera impresión que nos produce, de la que son parte fundamental las copas, vasos o jarras en la que se sirve.  

 Haciendo un repaso a la historia de la cerveza, se pueden encontrar casi tantos vasos como tipos de cerveza y además la evolución de los vasos ha estado unida a la evolución de la técnica para fabricarlos. Se ha pasado de los vasos soplados con la boca a los fabricados de forma mecánica. Al principio, los vasos eran muy simples ya que existía poca variación en las formas. Cada clase de cerveza se bebía prácticamente en el mismo tipo de vaso. Sólo las cervezas trapenses y otras pocas cervezas artesanales se servían en copas especiales. Durante mucho tiempo los vasos soplados a boca estaban en el máximo desarrollo de la técnica de soplado y su producción no presentaba ningún problema ni por el ancho ni por el alto del vaso. El desarrollo del vaso de la cerveza trapense Orval, diseñado y fabricado desde 1932, fue de alguna forma víctima de su propio diseño ya que su forma impidió que se produjese en serie hasta los años 90. Desde 1971 hasta 1991 su fabricación estuvo en manos de “Cristallerie de Hainaut”, la empresa que fabricaba una copa llamada “Benjamin” y que todavía hoy utiliza Chimay. En 1991 la empresa belga Durobor se declaró capaz para fabricar el diseño original de los años 30 y a partir de ahí empezó a popularizarse.

 Las cervezas que producen una gran corona densa de espuma necesitan una copa de borde ancho que la favorezca y sostenga. Y éste es el modelo de copa que se usó para las cervezas trapenses y de abadía, en el que la forma además recordaba a la gente la copa de cáliz que se utiliza en las misas. Y este significado está aún presente todavía.

 Los vasos para las cervezas tipo gueuze, de trigo belga o saison, al principio eran de forma similar en el diseño pero no en la capacidad. Para estas cervezas la capacidad es normalmente de 33 cl y son vasos sólidos y de cristal grueso, con un borde un poco ancho para permitir la formación de una buena espuma. Estas cervezas son de fermentación en botella, por lo que al servirlas en el vaso siempre queda un resto de levadura en el fondo del vaso que al secarse forma una capa dura difícil de quitar. De ahí que se utilice un cristal más grueso para que no se rompa al lavarlo. Y normalmente para este tipo de cervezas ha habido poca evolución, si se exceptúa algunas copas aflautadas o algunas pequeñas copas tipo balón.

El uso de nuevos tipos de maltas y lúpulos ha dado a la cerveza una gama más amplia de colores y olores. Y es la misión del cervecero proporcionar una buena impresión con la primera vista, lo que fue el inicio de la concepción de nuevos diseños de vasos de cerveza que además se pudieran fabricar de forma mecánica. Y además, la espuma, el color y sobre todo el olor son fundamentales para diseñar el mejor vaso para cada cerveza.

 La importancia de los vasos y copas en el mundo de la cerveza es ahora tan importante que algunos cerveceros después de diseñar y desarrollar los vasos registran y patentan la forma, para que nadie más pueda utilizarlos y se identifique un vaso o copa con una marca determinada de cerveza. Por ejemplo, son diseños famosos los vasos de Orval, Chimay, Duvel, Kwak o Hoegaarden, en el caso de las cervezas belgas que son quizás los precursores del desarrollo de los vasos. Otros diseños de vasos famosos de otros países son por ejemplo los pequeños vasos cilíndricos de las cervezas estilo kolsch o alt y que sólo los productores de estas cervezas pueden utilizar.

 ¿Y quién fabrica todos estos vasos, copas y jarras tan especiales?

En Europa existen cuatro compañías que prácticamente se ocupan de todas las cervezas que tienen vasos de calidad. En Bélgica está Durobor, empresa funda en 1928 y que fue la primera fábrica europea que produjo un vaso a máquina. En Inglaterra, la mayoría de los vasos los hace Ravenhead, que desde 1993 pertenece a la belga Durobor. Ravenhead es aún más antigua ya que fue fundada en 1877.

 En Alemania dominan dos compa-ñías: Rastal y Sahm. Estas dos empresas familiares tienen su origen en la familia Sahm desde principio de siglo.

 Sahm fue fundada en 1900 por Emil Sahm y Rastal, en 1919, por Eugene Sahm. Esta segunda empresa, formada por los descendientes de Eugene Sahm se apellidan de la misma forma, de ahí que en 1959 para diferenciarse cambiaron el apellido a Sahm-Rastal y el nombre de la compañía a Rastal, que deriva de las palabras alemanas diseño o trazado (RASTertechnik) y cristal (KristALL).  Los que tengan acceso a Internet podrán acceder a los webs de estas empresas y ahí se podrán ver distintos diseños de copas, forma de producción, las distintas formas de decorar los vasos y en el caso de Rastal, incluso algunas piezas de su colección de vasos históricos y la forma de cuidar sus vasos tanto para las cervecerías como para los particulares. Para las cervecerías sugieren utilizar lava vasos que utilicen agua a 55º C a una presión de 0,4 bar, en un ciclo de no más de 150 segundos y por supuesto no mezclar con cazos, cubiertos, etc. Para los particulares recomiendan si es posible lavarlos a mano en agua templada y dejarlos secar al aire escurriéndolos muy bien. En el lavaplatos, en un ciclo delicado a la menor temperatura posible y abriendo el lavaplatos al finalizar el ciclo para que se sequen al aire y no con el calor.