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constituyendo en sí misma una entidad
de relieve. El macizo galaico se extiende desde el extremo
occidental de la meseta hacia el
océano
Atlántico, en un accidentado descenso que arranca en las cumbres de
los Ancares y el Bierzo -donde se unen Lugo y León- recorriendo una
vieja cordillera de montes suaves que no cesa hasta alcanzar la
costa.
El subsuelo está cuajado de granitos y pizarras, siendo rico también
en hierro, cobre, estaño y wolframio. El clima húmedo favorece una
vegetación densa y frondosa, mermada en ocasiones por incendios
descontrolados.
La flora originaria, abundante en
roble, se sustituye en estos casos por especies de crecimiento
rápido (pino y eucalipto).
La economía tradicional se centra en el ganado vacuno, la
agricultura (patatas, maíz, hortalizas y frutales) y, por supuesto,
la pesca. Por lo que respecta a la industria, Galicia cuenta con
empresas destacadas en química, textil, automoción y un cada vez más
desarrollado sector terciario orientado hacia el ocio y el turismo.
Políticamente, la
Xunta de Galicia
es el máximo órgano de gobierno como entidad autónoma. Su sede y el
Parlamento están en Santiago de Compostela. Galicia se divide en
cuatro provincias, Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. Estas, a su
vez, se dividen en comarcas. Posteriormente, aparece el ayuntamiento
o "concello" como institución de gobierno local. A diferencia de
otras zonas, en Galicia, el ayuntamiento no significa la menor
entidad de población, ya que aldeas y lugares son núcleos habitados,
agrupados en parroquias, cuya administración dependerá de un
determinado consistorio.
Galicia debe su nombre a
las legiones romanas, quienes la llamaron así por la similitud de
las costumbres de sus pobladores con los de la Galia. En Galicia han
morado tribus de tradición celta, gentes de Roma, britanos, suevos,
visigodos, musulmanes, irlandeses y franceses. A estas épocas
corresponden monumentos tan destacados como el castro de Baroña (siglo
I a.C.), la Torre de Hércules (siglo I) el faro conservado más
antiguo del mundo, y la muralla de Lugo (siglo III).
El reino de Galicia
comienza a forjarse en los comienzos del siglo V, con el
establecimiento de suevos y vándalos asdingos tras el tratado de paz
o foedus firmado con una Roma ya decadente. Hermerico, rey suevo,
sentó las bases de convivencia entre ambas culturas (bárbara y
romana).
En 813 se descubre el sarcófago con los restos de Santiago apóstol,
lo que convertirá Compostela en destino de peregrinaciones, haciendo
de todo el norte peninsular un canal de comercio y cultura.
En 1063, García, hijo de Fernando I, es coronado como rey de Galicia
y Portugal. Las inquinas entre los diferentes bandos en que se
agrupaban los señores gallegos y las simpatías de las coronas de
Aragón y Castilla hacia la nobleza más alta impidieron una mayor
pujanza del reino de Galicia, unido de nuevo a la corona de España
en 1640.
Desde 1589, en que los coruñeses vencen a Drake cuando intenta tomar
la ciudad para Isabel I, Coruña desarrolla una fuerte tradición
liberal. En 1815, Díaz Porlier se pronuncia contra Fernando VII. En
1846, el comandante Solís constituye una república federal en Lugo.
Es a partir de esta segunda mitad del XIX cuando comienza la primera
gran migración gallega hacia América.
En 1931, con la II República, Galicia está dividida entre la
posición liberal de la ciudad y la tradición conservadora del campo.
Se redacta un estatuto de autonomía que nunca entrará en vigor
debido a la guerra civil de 1936-39.
Durante la dictadura del general Franco se produce otra gran oleada
de emigración hacia América, Europa y los focos industriales de
Madrid y Barcelona. Vigo y Ferrol se convierten en núcleos fabriles.
Con la constitución de 1978, Galicia retoma su petición de autonomía.
Antonio Rosón fue el primer presidente constitucional de la Xunta de
Galicia (1978). Le sucedió José Quiroga (1979-1982) durante cuyo
mandato se ratificó el vigente Estatuto de Autonomía el 6 de Abril
de 1981. A continuación han dirigido la Xunta Gerardo F. Albor
(1982-87), Fernando G. Laxe (1987-90) y Manuel Fraga Iribarne, quien
permanece en el cargo desde 1990.
La fiesta gallega es profunda, ruidosa, generosa y
abundante. El carnaval (Antroido) es la primera gran celebración del
año. Hay un carnaval grande, anterior al miércoles de ceniza, y un
carnaval pequeño, que convive con los diez primeros días de cuaresma.
El alboroto se calma momentáneamente, pero con la primavera comienza
todo un racimo de celebraciones, sacras y paganas, que se extiende
hasta entrado el otoño, culminando con la matanza a principio de
invierno.
En verano, cabe destacar el festival de música celta de Ortigueira,
la famosa rapa das bestas de Sabucedo (aunque también se celebra
este rito en otros lugares de Galicia), la fiesta del marisco en O
Grove, la del Albariño en Cambados, las carrilanas de Esteiro,
distintas procesiones de naos cuando la virgen del Carmen y un sin
fin de fiestas patronales.
En cuanto al deporte, los ánimos se dividen entre el Celta de Vigo y
el Deportivo de La Coruña, equipos ambos que pugnan por los títulos
nacionales de liga y copa con claras opciones de triunfo en cada
temporada. Además del balompié, también cobran especial pujanza el
baloncesto, las regatas (de vela o remo) y el automovilismo. |
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